lunes, 19 de febrero de 2018

Menos feminismo y más humanismo

Me preguntaron el otro día unos alumnos si yo era feminista. Cuando les dije que no, unos se llevaron un chasco y otros se miraron con el rabillo del ojo censurándome, como si fuera pecado no compartir esa ideología. Les respondí:

-No soy feminista. Soy humanista. Defiendo a hombres y mujeres, pero no el feminismo.

Eso no significa que yo apoye la marginación de la mujer, sino que apoyo la dignidad humana sea quien sea la persona y, sobre todo, significa que, en mi opinión, se margina a más gente por su aspecto físico, su edad, sus aficiones y su religión que por su sexo, y de esas otras marginaciones se habla muy poco.

Yo he notado cómo ciertas personas son excluidas de asociaciones, pandas de amigos, entrevistas, grupos de trabajo o de influencia, de mesas redondas, etc porque está gordo, o no cree en el poliamor o va a misa y le gustan los toros o la caza o es muy pijito, en fin, por no ir a favor de la presión social y de lo políticamente correcto.

Por eso, permitidme este consejo: no creáis que ser marginada por ser mujer es más grave que ser marginada por ser feo.

jueves, 15 de febrero de 2018

Simulacro de incendio

En una reunión de trabajo.

-Cuando toque el timbre, los profesores y profesoras irán acompañados y acompañadas de sus alumnos y alumnas hasta el patio. Los padres y madres ya están informados e informadas de que sus hijos e hijas van a estar expuestos y expuestas a la intemperie durante un rato. Pero cuando toque el timbre, entonces profesores y alumnos subirán a las aulas.

-¿Y nosotras las profesoras nos quedamos en el patio pasando frío?

-¡No, las profesoras también!

-Como no lo has dicho...

lunes, 12 de febrero de 2018

Los nigerianos y los invitados a las bodas

Doy limosna a quien hace algo para ganársela: vender pañuelos o ser simpático o dar información o abrirte la puerta. No suelo dar a quien pide sin hacer nada más que pedir, sin gracia y sin gratitud. Los santos dan sin poner tantas condiciones, pero como yo no soy santo y hay tanta gente a la que socorrer y no puedo socorrer a todos, hago esa selección.

Me baso para ello en la parábola de los invitados a las bodas. Cuando los criados trajeron a todos los pobres y mendigos de las calles a las bodas, el señor de la casa expulsó a uno que vino sin traje de boda; para mí ese traje de boda no es más que la amabilidad, el saber que no tengo derecho a exigir limosna, el pedir con la humildad suficiente, el no despreciar a quien no da. Y me he dado cuenta de que, de entre todos los que se ganan el pan en la calle, los que vienen mejor vestidos a la boda son los nigerianos. A casi ninguno he visto pidiendo sin más. Todos ofrecen algo, y con lo mejor que tienen en la cara: la sonrisa.

lunes, 5 de febrero de 2018

Una conversación pillada al azar

-Pero hija mía ¿tú has tenido alguna vez alguna conversación seria con tus compañeros de facultad?

-Sí, una vez. Sobre la dualidad.

-¿Y eso qué es?

-Yo qué sé. Pero fue muy profunda.

lunes, 29 de enero de 2018

Cuatro despistes

Como los despistes no dejan demasiado mal a quien los sufre, me atrevo a contar cuatro recientes:

a) Salía el otro día de mi casa y no encontraba el sombrero. Mi casa no es grande, pero el sombrero sí. Total, que me resigné a salir sin él y he aquí que, cuando llego al trabajo, me dice una compañera que voy mi guapo con mi sombrero.

b) Un alumno no sabe traducir en el examen la  máxima latina "Sursum corda", pero comenta: “Así llamaría el profesor a su caballo”. Solo entonces recordé que, en el entusiasmo que pongo siempre en la presentación de cada máxima, yo había dicho que ese nombre me encantaba para un caballo. Con razón cuando alguna vez releo un libro mío me digo a mí mismo: ¿cómo se me ocurrió esto?

c) En mi departamento, durante un hueco de mi horario, escribo en un papel las preguntas de los tres exámenes de tres asignaturas distintas para pasarlos en mi casa al ordenador. Cuando llego a casa, el papel no aparece por ningún sitio. Tampoco esa misma tarde en el departamento. Ubi est? “Donde habite el olvido, en los vastos jardines sin aurora”

d) Tras cambiar de trayecto, por variar un poco, me pierdo y llego tarde al trabajo. ¡Veinte años pateando Sevilla con la cabeza siempre en otro sitio!