domingo, 28 de mayo de 2017

Poema de la semana

A mi entender, este poema viene a decir bellamente dos ideas inteligentes: la primera es que el Dios cuya muerte anunció Zaratustra era solo una acepción de Dios, y la segunda es que, hoy más que nunca, creer es un salto al vacío.

Un Dios que se concibe ya no es Dios.
Un Dios a su medida, prueba y número,
se inventó la razón, para negarlo.
El Dios gramatical, el Dios monarca,
el Dios descrito en libros imponentes,
el Dios de los filósofos, ha muerto.
Vive el Dios de la fe, el Dios oscuro,
el que acaricia, exige, siembra, duele,
y no sabes si fue verdad o un sueño.

José Mateos (La niebla)

viernes, 26 de mayo de 2017

Con los cristianos coptos

Toda mi simpatía y mi corazón para los coptos de Egipto en este día triste.

Oídlos y vedlos cantar aquí en la Iglesia de la Cueva. Lo que más me impresiona de ellos es su valentía, que los hace bellos; su capacidad para el perdón, que los hace admirables; su perseverancia en una tierra que los discrimina y en la que llevan cantando a Cristo siglos antes de la invasión musulmana. Pero lo que los hace más queridos para mí es que el Dios que ellos adoran ama al hombre, porque, antes que verdad y poder, es amor y misericordia.

Aquí los tenéis cantando para todos los que, desde Londres a Egipto y a cualquier parte del mundo, han muerto a manos de los blasfemos que matan en nombre por razones ideológicas disfrazadas de religión.

jueves, 25 de mayo de 2017

Pedagogía de urgencia

Recuerdo que de niño estaba en la playa y vi flotando en el agua lo que a mí me pareció un globo bastante feo y alargado y de boca grande, pero, al fin y al cabo, un globo con el que jugar. Cuando lo cogí del agua y lo fui a inflar, mi padre me ordenó que lo tirara. Ante mi estupor por esa orden, mi padre me dijo algo que me quitó para siempre las ganas de globos flotantes en el agua y que a ver si logro poner en pie:

-Eso es una tripa que se ponen los viejos en el pito para hacer pipí.

Papá, nunca te daré bastante las gracias por aquella estupenda e improvisada explicación que mis siete u ocho años entendieron a la perfección.

Desde entonces me han parecido feísimos los condones.

lunes, 22 de mayo de 2017

Gregorio Prieto y España

Vengo de ver en Valdepeñas la magnífica fundación con la colección de pintura de Gregorio Prieto, que recomiendo vivamente. Suyo era el más famoso retrato de Federico García Lorca.

Como García Lorca, Gregorio Prieto era patriota, católico y homosexual. Hace unas décadas, las dos primeras etiquetas eran gloriosas (al menos para una parte de España) y la otra un oprobio que había que ocultar. Ahora es justo al revés: las dos primeras son oprobiosas y la tercera un timbre de gloria. A ver si ese timbre hace de portavoz del talento artístico de Gregorio Prieto.

El otro cuadro que aquí os traigo es una bella manera de mostrar el amor a España. Debería figurar en sellos, monedas y billetes. Todo en ese varón de ojos grandes es núbil, incluso su manera de abrazar a la estatua. Pero luego uno sospecha que la relación entre él y lo que la estatua simboliza va más allá de lo erótico y sensual. Tampoco es una relación filial. Entonces, ¿qué es? El varón de grandes y bellos ojos nos está mostrando con la Dama de Baza (que parece tener también algo de la Dama de Elche) y con su desnudez su identidad cultural y personal, su íntima manera de sentir, y todo eso ocurre de una manera, por así decir, española, incardinada en una corriente histórica, cultural y sentimental que afecta hasta los tuétanos.

Siempre me ha gustado la gente de perfil personal y antitópico. Os invito, pues, a Gregorio Prieto.

sábado, 20 de mayo de 2017

El poema de la semana

En esta época nuestra donde no se valora lo que no se ha elegido, la figura del padre anda en descrédito. Este poema me gusta porque muestra cómo el descontento del hijo hacia el padre no era un problema del padre, sino del hijo.

HISTORIA DE AMOR
Pero me fui cansando.
                                   Te quedaste
en eso, lejos, antes,
algo que hay que esconder porque es mejor
que no vean los otros.

Y miré hacia otro lado.

Aunque sé que te hacía
falta, daba lo mismo.

                                    Era incómodo
saberte siempre cerca
(cómodo como un cambio de postura
en el sofá, o el lado más fresco de la almohada):
servicial, a la hora
exacta. Con dinero.

Y supe aprovecharme.
                                 
                                    Te enfadabas, 
pero nunca era grave, y además
volvía fácilmente a lo de antes.

Cuántas veces sí pude
pero luego mentía…
                                 Cuando quise
darme cuenta, era tarde.

Nunca te dije nada
que merezca la pena que recuerdes,
y aunque no es tiempo ya, sé bien cuánto te debo.

Contigo he sido injusto
como tan solo puede serlo un hijo.

Rodrigo Olay (La víspera, leído en la antología de poemas al padre Tu sangre en mis venas)